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viernes, 19 de noviembre de 2010

Elefante

Elefante




Los elefantes son animales gregarios y la unidad social está constituida por la familia, formada por una hembra adulta y sus crías de edades distintas. Varias de estas familias se reúnen y forman rebaños que oscilan en número entre los quince y los treinta individuos; los miembros de los rebaños suelen estar emparentados y siempre son conducidos por una hembra adulta, la matriarca. También se pueden unir varios rebaños y entonces se forman manadas de hasta mil individuos. Los machos permanecen dentro de la manada mientras son inmaduros, pero luego se separan y viven en solitario, en parejas o en grupos pequeños, aunque nunca se alejan por completo del grupo matriarcal. Los rebaños del elefante asiático están formados por las hembras, las crías, los jóvenes inmaduros y un macho viejo (a veces, también hay un macho en los rebaños de la especie africana). Los movimientos del grupo están determinados por la localización de la comida y del agua; en las horas más calurosas del día permanecen inmóviles, descansando a la sombra, y cuando llega el atardecer, comienzan a moverse en busca de alimento. También aprovechan las primeras horas de la mañana y la noche para comer.


Hay dos especias de elefantes: el asiático o indio, que vive en la India y en el sureste de Asia, y el africano, que habita en la mayor parte del África subsahariana. Ambas especies ocupan hábitats muy variados: bosques tropicales, zonas de sabana, desiertos, estepas, valles de ríos y laderas de montañas, hasta alturas de 3.000 m, como el elefante africano en los montes Kenia y Kilimanjaro. La especie asiática mide unos 3 m a la altura de la cruz, mientras que la africana mide 4 metros. Entre los representantes primitivos de este grupo están los mamuts, que alcanzaban los 4,5 m de altura y los mastodontes, algo menores; ambos sobrevivieron hasta los tiempos del hombre paleolítico, que dejaron constancia de la presencia de estos animales a través de las pinturas rupestres.



La trompa es la característica más notable de la anatomía del elefante. Es el resultado de la transformación del labio superior y de la nariz en un órgano alargado, muscular y carente de huesos. Este apéndice nasolabial es utilizado para arrancar hierbas y hojas con las quealimentarse o para succionar agua. Los elefantes actuales comen un promedio de unos 225 kg de materia vegetal al día y beben hasta 190 litros de agua. Con la trompa, que en el elefante africano termina en dos prolongaciones digitiformes y en el asiático en sólo una, el animal es capaz de coger con precisión y hasta con delicadeza, cualquier objeto pequeño, como puede ser una hoja o una baya caída al suelo. Además es un órgano muy sensitivo capaz de percibir olores y sabores. También utilizan la trompa para emitir sonidos, derribar árboles, desgarrar vegetación o como pulverizador en los baños de polvo. Los elefantes llenan la trompa con polvo, que recogen en los nidos de las termitas o en zonas con tierra muy fina, para pulverizarse con él la piel del cuerpo; los dos tabiques nasales son independientes y están modificados para soportar el contacto del polvo sin que éste afecte a la capacidad olfativa y gustativa de la trompa.




Los colmillos del elefante, que están profundamente encajados en el cráneo del animal, son en realidad dos incisivos superiores muy alargados. Se han medido colmillos de hasta 3,5 m de largo. Los elefantes comen tallos, hojas, hierbas fibrosas, cortezas, bulbos y hasta madera, todos ellos alimentos de valor energético bajo, por lo que se ven obligados a triturar y a masticar grandes cantidades de comida al día, lo que supondría que sus dientes se desgastarían pronto y en poco tiempo. El elefante ha resuelto este problema reemplazando los dientes desgastados por otros nuevos. Los elefantes tienen cuatro molares, dos en la mandíbula superior y dos en la inferior; consisten en una estructura de unos 30 cm de largo y unos 10 cm de ancho. Las crestas de los molares del elefante asiático son estrechas y de contorno ondulado, mientras que las del africano no son onduladas y tienen forma de lazo. Los primeros molares aparecen a los 13 o 15 años y cuando se desgastan son reemplazados por unos nuevos (cuando el animal tiene entre 28 y 30 años); los segundos molares también terminarán por desgastarse y de nuevo serán sustituidos por otros molares, esta vez los últimos, que hacen su aparición a los 40 años de edad del animal y que no se desgastarán hasta los 60 o 70 años, momento en el que el elefante muere por ser incapaz de triturar la cantidad de alimento suficiente para sobrevivir.


El elefante asiático tiene la frente abombada, el lomo arqueado, las orejas pequeñas en comparación con la cabeza, y los colmillos sólo están presentes en el macho. Por el contrario, el elefante africano es más alto, las orejas son más grandes (pueden medir 1,5 m de largo), y los dos sexos tienen colmillos. Ambas especies tienen cinco uñas en las patas delanteras, pero en las traseras el elefante africano tiene tres y el asiático cuatro. Además, presentan las diferencias ya mencionadas de los labios de la trompa y la morfología de los molares.




A pesar del tamaño y del peso de los elefantes, que en la especie africana alcanza hasta unos 7.000 kg y en la asiática hasta unos 5.000, estos animales son ágiles y silenciosos al caminar. Sus extremidades se han engrosado para poder sostener el cuerpo y moverlo; las patas terminan en una especie de almohadilla formada por tejido adiposo que engloba a los cinco dedos, y que presenta cierta movilidad. Esta estructura está formada por un epitelio rugoso y grueso que se agarra y se adapta perfectamente a las desigualdades del terreno. El elefante alcanza en una marcha normal una velocidad de unos 6,4 km/h y cuando carga contra un enemigo o huye puede llegar a los 40 km/h. El elefante es incapaz de galopar o de saltar; sin embargo, es un nadador excelente y atraviesa ríos y lagos relativamente anchos sin cansancio aparente.


Es probable que el elefante africano utilice sus orejas tanto para ventilarse como para hacer señales visuales a otros individuos, pero sobre todo las usa para oír y detectar la presencia de cualquier enemigo. En la década de 1980, se comprobó por primera vez que los elefantes emitían con sus trompas una serie de sonidos que no eran audibles por el ser humano. Estos sonidos de baja frecuencia se propagan muy bien por el aire y son perfectamente captados por el animal; es muy probable que le sirvan para comunicarse con sus congéneres lejanos. La visión es pobre y los ojos son pequeños. El olfato está muy desarrollado y la trompa es con diferencia el órgano más sensible; con ella el animal puede captar cualquier tipo de olor, tanto en el aire como en el suelo.


La hembra del elefante entra en celo en cualquier época del año, y cuando esto ocurre se separa del rebaño acompañada de un macho, aunque durante el tiempo que es receptiva (entre 24 y 48 horas), se pueden unir a la pareja algunos machos más. Al principio habrá alguna pelea entre ellos, pero tarde o temprano uno se impondrá y se quedará con la hembra. El periodo de gestación dura entre 21 y 22 meses, y la hembra pare por lo general una sola cría, la cual es capaz de seguir al rebaño a los pocos días de nacer. La cría tomará la leche de las dos mamas que tiene su madre situadas justo detrás de las patas delanteras durante un periodo de tiempo que oscila entre los dos y los cinco años. Las crías son muy vulnerables a los ataques de los depredadores (sobre todo leopardos y tigres) y muchas mueren antes de cumplir un año de edad. La hembra del elefante pare entre cinco y doce crías a lo largo de toda su vida.


Aunque el elefante africano puede ser domesticado, el elefante asiático se ha convertido en un leal colaborador del ser humano. Los elefantes asiáticos todavía se utilizan en las explotaciones madereras, y probablemente ya trabajaban con el hombre en el año 2000 a.C. Alejandro III el Magno los empleó en el año 326 a.C. en sus campañas militares, y 37 elefantes acompañaron al general cartaginés Aníbal y su ejército en su travesía de los Alpes en el año 218 a.C. Como los elefantes en cautividad no suelen reproducirse, es necesario capturarlos en estado salvaje y para ello un grupo de hombres los asustan hasta conducirlos hacia una trampa a modo de corral; también utilizan varios ejemplares de elefantes ya domesticados y uno o varios cornacas (mahouts), que son los cuidadores encargados de atenderlos y adiestrarlos. Hay otra modalidad de captura que consiste en atrapar a una cría para poder capturar al adulto, pero es menos frecuente que la anterior. En este caso, a la cría se le asigna un cuidador con el que permanecerá durante toda su vida; empezará a adiestrarlo cuando el animal tenga catorce años de edad y estará capacitado para trabajar cuando cumpla los veinticinco.


Muchos elefantes mueren por causa de los cazadores furtivos que los matan para sacarles sus colmillos de marfil . Esto representa un grave problema para lo consevación de su especie . Muchas crias quedan huerfanas y sufren el terrible trauma de ver la muerte de sus familiares . Pero las matanzas no son el único problema , la perdida de su habitat esta empeorando la situación en la que se encuentran . En el caso del elefante asiatico , la deforestación esta haciendo que vivan en pequeños sectores de selva . Hay mucha gente que lucha por estos animales y por su habitat , depende de nosotros ayudarlos para que las generaciones futuras no reconoscan a los elefantes por las fotografias.

jueves, 18 de noviembre de 2010

El elefante que se salvó del ataque de un cocodrilo

El elefante que se salvó del ataque de un cocodrilo
El cocodrilo se aferra a la trompa del elefante para intentar meterlo en el agua
  • Una elefanta y su cría bebían agua de un lago cuando un cocodrilo los atacó
  • El reptil estaba escondido esperando el momento idóneo para lanzar su ataque
  • Un turista suizo, Martin Nyfeler, presenció y fotografió la escena al completo


El cocodrilo se aferra a la trompa del elefante para intentar meterlo en el aguaMartin Nyfeler


Un día cualquiera en el Parque Nacional de Luangwa(Zambia). Unos turistas observan cómo una elefanta y su cría se acercan a un lago para beber agua. Es una buena imagen, y uno de los turistas, Martin Nyfeler, pide a los guías que paren para poder sacar unas fotografías.
"Era una foto preciosa, y me tomé todo el tiempo del mundo. Puse el foco en manual y cambié los ajustes de la cámara para conseguir la máxima calidad", explica Nyfeler a RTVE.es.
Pero de repente, esta escena idílica se convirtió en una batalla campal. Un cocodrilo salió de la nada y agarró la trompa de la madre. "No teníamos ni idea de que había un cocodrilo, estaba perfectamente escondido esperando su momento para atacar", reconoce el fotógrafo.
Los cocodrilos no suelen atacar a los elefantes, sobre todo por la diferencia de tamaño. Aunque los más grandes, que pueden llegar a medir 6 metros de largo, sí se atreven con los paquidermos. Los agarran por la trompa y tiran de ellos hacia el agua para poder ahogarlos.

A punto de caer

La secuencia fotográfica demuestra que la elefanta está a punto de caer al agua. La violencia del cocodrilo le obligaba a doblar sus patas traseras y casi le hace perder el equilibrio.
Pero logró rehacerse y, aunque el reptil continuaba aferrado a su trompa, consiguió alejarse varios metros de la orilla del río.
"Cuando vi cómo el cocodrilo se lanzaba a por el elefante empecé a tomar fotografías como un loco. Una tras otra, sin parar" señala Nyfeler.
No pensaba, sólo hacía fotografías porque estaba impresionado
Sin embargo, el cocodrilo no se quería dar por vencido. Pero un golpe de suerte hizo que el reptil soltara la trompa de la madre, porque "su cría tropezó y se cayó encima del cocodrilo y soltó a la elefanta".
Toda la escena duró 15 segundos como máximo,"y el desenlace tuvo un final feliz por lo menos para los paquidermos, porque el cocodrilo se quedaría hambriento".
Madre y cría pudieron escapar por el mismo camino que habían llegado al lago, mientras que el cocodrilo volvió a meterse en el agua. "Hasta el momento, sin duda, es lo más impactante que he fotografiado en toda mi vida", concluye Nyfeler
.
wallpapers elefante
Elefantes desocupados
Una empresa de excursiones abandonó en el centro de la ciudad de Chiang Mai a 12 elefantes por falta de turistas


Doce elefantes fueron abandonados por una empresa de excursiones en el centro de la ciudad de Chiang Mai, en el norte de Tailandia, para llamar la atención sobre el desempleo de estos animales por la fuerte caída del turismo.

Los paquidermos pasearon un rato por la urbe sin causar estropicios hasta que fueron atrapados por empleados del ayuntamiento, informó la televisión local.

La empresa decidió soltar a la docena de elefantes, del total de 65 que emplea para dar paseos a los visitantes, en un momento en el que Chiang Mai, uno de los principales destinos del país, y en el resto de Tailandia se registra una fuerte caída del turismo.

El Ministerio de Turismo indicó la semana pasada que la crisis política reabierta por la confrontación entre el Gobierno y los manifestantes llamados "camisas rojas", ha reducido en un 38 por ciento el número de llegadas de extranjeros al país.

La industria turística representa para Tailandia cerca del 7 por ciento de su Producto Interior Bruto (PIB).

Unos cuarenta países, entre ellos España, han recomendado a sus ciudadanos que se abstengan de viajar a Tailandia mientras la situación no mejore.

Las explosiones de granadas u otros artefactos, y los enfrentamientos librados entre efectivos de las fuerzas de seguridad, causaron 27 muertos y casi mil heridos desde que arrancaron las protestas el pasado mes de marzo.

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miércoles, 17 de noviembre de 2010

ELEFANTE ATROPELLADO POR UN TREN

ELEFANTE ATROPELLADO POR UN TREN




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El ultrasonido muestra el feto de un elefante en el útero materno 19 meses antes de nacer

Así era George en el útero materno, el último elefante nacido en un Zoológico británico. El ultrasonido, realizado con técnica 3D, cuando la madre tenía apenas tres meses de embarazo, muestra de forma reconocible la formación de las orejas, la trompa y las patas, según publica .


El ultrasonido muestra el feto de apenas tres meses de un elefante en el útero de su madre, realizado en un zoológico de Reino Unido. Foto IBER-PRESS
Un año y medio después de esta imagen nació George en el Zoológico de Whipsnade para orgullo de su madre, Karishma y de todos sus cuidadores.
Ahora el feto, que pesaba en el momento del ultrasonido unos 380 gramos, es un bebé de elefante asiático de seis meses, que llegará a medir cuando sea adulto hasta cuatro metros de altura con 3.000 o 4.000 kilogramos de peso.
George es miembro de una bulliciosa manada de elefantes y adora jugar con su hermana Donna, según dijeron sus cuidadores del Zoológico.
 Además aseguraron que los ultrasonidos son "importantes para seguir el desarrollo del feto y controlar la salud de la madre y su retoño. Las imágenes siempre sorprenden",

viernes, 12 de noviembre de 2010

Características y comportamiento



Presentan una prolongación nasal muy desarrollada, denominada probóscide (comúnmente conocida como trompa), que gracias a su desarrollada musculatura les permiten utilizarla a modo de mano para agarrar objetos y comida. Los elefantes también poseen colmillos, grandes dientes que salen de su mandíbula superior. Los colmillos de elefante son una gran fuente de marfil, pero debido a la creciente rareza de los elefantes, casi toda la cacería y tráfico son ahora ilegales. Los colmillos del elefante pueden pesar hasta 120 kg y tener hasta 3 m de longitud, aunque lo normal es que midan menos de 1 metro. Estos colmillos no son dientes caninos, sino incisivos extremadamente largos y el marfil es la dentina que los forma.

Otra de las características principales de los elefantes es que poseen unos grandes pabellones auditivos (mayores en el elefante africano que en el asiático). La principal función de estas orejas es la termorregulación del animal. Al estar muy vascularizadas permiten un correcto enfriamiento de la sangre, que en animales de ese volumen sería difícil conseguir por otros medios.

El elefante produce una variada gama de sonidos, con los cuales expresa diversas emociones. El más conocido es el barrito, que hace cuando está asustado. También utiliza infrasonidos, lo cual le permite comunicarse con individuos situados a varios kilómetros de distancia. Estos sonidos, de frecuencias de hasta tan sólo cinco hertzios, se transmiten, además de por el aire, a través del terreno, pudiendo ser detectados mediante las patas antes de llegar al oído del animal, al ser la velocidad de propagación del sonido mayor en el suelo que en el aire. Este desfase en la recepción del sonido podría servir al elefante para estimar la distancia a la que se encuentra su congénere.

Se alimentan casi exclusivamente de hierbas, cortezas de árboles y algunos arbustos, de los que pueden llegar a ingerir 200 kilogramos en un día. Son los mamíferos terrestres más grandes en la actualidad, en orden a su tamaño y peso. Un macho adulto africano puede llegar a pesar 7.500 kg, aunque el récord conocido es de más de 12.000 kg. Viven generalmente hasta los 60-70 años (en ocasiones superan los 70 años) aproximadamente. La población del elefante se ha triplicado en los últimos seis años. No se conoce exactamente un récord de edad para un elefante en libertad, se estima que en muy raras ocasiones han podido superar los 90 años de edad. En cautiverio el récord lo tiene el famosísimo elefante asiático Lin Wang, que sirvió para las "Fuerzas Chinas Expedicionarias" en la Segunda Guerra Sino-Japonesa además de participar en otras misiones militares y "conocer" a los altos cargos del ejercito chino, como Sun Li-jen. Falleció con 86 años de edad en 2003.

Es el mamífero con el tiempo de gestación más largo, 22 meses, y pesa 115 kg al nacer.
La piel presenta delgados pliegues que, entrecruzándose, le dan un aspecto reticulado. El pelaje está representado por unos pocos pelos aislados y esparcidos por el cuerpo, algo más espesos alrededor de los ojos, en los labios, en la mandíbula inferior, en el mentón y en la parte posterior del dorso; por su parte el extremo de la cola ostenta un delgado plumero en forma de pincel.
Les gusta estar en manadas. Se revuelcan en el lodo para evitar las picaduras de mosquitos.



Realidades y mitos

En general suele relacionarse al elefante con la buena memoria, y estudios realizados por la Universidad de Sussex en Kenia, dirigidos por la doctora Karen McComb, parecen confirmarlo. Estudiando las comunicaciones entre elefantes del Parque Nacional Amboseli, en Kenia, los investigadores llegaron a la conclusión de que estos animales eran capaces de reconocer la llamada de más de cien individuos diferentes. Al parecer, estos sonidos, similares a un gruñido agudo, pueden servir para identificar a los demás individuos y formar parte de una red social relativamente compleja.

Otros estudios, dirigidos también por Karen McComb, confirmaron la capacidad de los elefantes de reconocer los restos de cadáveres de su misma especie, prestando especial atención a los correspondientes a miembros de su manada, que al parecer distinguen por su olor. Cuando se encuentran con estos restos parecen rendirles un particular homenaje póstumo, tocándolos con sus trompas y pezuñas. Sin embargo, ante huesos de otras especies su indiferencia es total.

Mucha gente piensa que los elefantes tienen miedo a los ratones. En realidad, lo que ocurre es que los elefantes tienen una mala visión: sus ojos están a los lados de la cabeza, lo que hace que no puedan distinguir con claridad cualquier cosa pequeña que se mueva delante de ellos. Esto hace que no soporten las sorpresas o los movimientos bruscos y cuando se acerca un ratón se ponen nerviosos y un poco agresivos.

Se cree que existen "cementerios de elefantes", ya que se han encontrado restos de elefantes en una misma zona, muy cerca uno de otro, lo cual es un mito. Lo que sí ocurre es que antes de morir, los elefantes por instinto, buscan el agua, por lo que muchos mueren cerca de ella y próximos unos de otros.

Recientemente (julio de 2006) estudios realizados por S. Colbert revelaron que el número de elefantes africanos se ha incrementado en los últimos 10 años, producto de campañas de conservación y la disposición de los gobiernos. Aunque algunos cuestionan la validez de los estudios de Colbert existen estudios similares que confirman sus observaciones. Investigaciones sobre los hábitos alimenticios, migraciones, sugieren que esto puede ser debido a calentamiento global y su influencia en el ambiente africano así como la extinción de algunos depredadores naturales.